domingo, 4 de abril de 2010

¿Cómo...?

¿Cómo se puede echar de menos algo que habías olvidado y superado? ¿Cómo es posible sentir ahogo con algo que ya sabías que iba a suceder? ¿Cómo se consigue un atisbo de alegría en tu ser con tantos entresijos y problemas circulando a tu alrededor y atropellándote hasta dejarte gravemente herido?
Tengo ganas de que todo se encauce un poco, de sonreír por algún motivo firme y sólido y no de esta forma gratuita y altruista como lo hago a día de hoy, de dejar de lado un poco las dificultades constantes que actualmente tiene mi vida. De despojarme de todo, de sentirme a mí misma tal y como soy, y descubrirme
¿Cómo lo hago?

miércoles, 10 de marzo de 2010

Try it!

Leí una vez, y de casualidad, que nunca se pierde realmente hasta que no dejas de intentarlo. Por eso yo he seguido intentando y aunque a veces un atisbo de renuncia se deja ver, aprieto fuerte mis manos, cierro los ojos, respiro profundamente y me recuerdo que rendirse es de cobardes.
Puede que mi empeño no exista en exceso, o por el contrario, puede que éste sea una gran hipérbole en mi vida y en la vida ajena. No lo sé y prefiero no pensarlo. Tan sólo sé que a veces, tras tanto intento una pequeña luz se asoma por la puerta y te permite tocar con la punta de los dedos lo que tanto tiempo has estado buscando.
Aunque luego en realidad, sólo se trate de un deslumbramiento fugaz, y como todo lo fugaz, se vaya. Y te deje ciertas marcas, unas marcas que son signo de que echas de menos aquello. Unas marcas que a veces duelen, pero te dan la fuerza suficiente para seguir intentandolo, para recordarte que no has perdido aún, para tatuarte en la mente la idea fija de que se puede todo, para no olvidar nunca lo valiente y fuerte que puedes llegar a ser.

sábado, 20 de febrero de 2010

Mala época

Y va a ser que las desgracias nunca vienen solas. Que se ponen todas de acuerdo para que vengan una detrás de otra, y no dan tregua para asimilarlas, se amontonan unas con otras y no te conceden un respiro.
Será cosa del destino, que quiere hacerte fuerte y que pretende que saques fuerzas que desconoces que posees y de lugares insospechados.
Y no hay que evitar las situaciones, cerrar los ojos para no ver o escabullirte al máximo, si no todo lo contrario, lo mejor ante esto es afrontar la situación, plantarle cara, aceptar que en ocasiones la vida es una mierda, pero que no sirve de nada lamentarse, si no que hay que actuar, y aguantar el tirón, por supuesto.
Reconocer cual es tu lugar, qué función tienes, que echas de menos a esa persona, que el pasado quedó atrás y no hay que rebañar los restos de un plato que está vacío, que las cosas se tuercen y resultan contrarias a los planes previamente establecidos y no queda de otra que replanear el futuro.
Asimilar que has perdido y no intentar echar la rebancha cuando sabes que por motivos obvios saldrás hundidamente derrotado (exceptuando ciertos milagros que suceden a veces en ocasiones de la vida, que puedes salir victorioso), simplemente saber perder, porque una retirada a tiempo, es una victoria

sábado, 6 de febrero de 2010

Súplica

En situaciones como está te das cuenta de cómo es realmente la vida. Te pone a prueba para ver si eres fuerte. Mueve los hilos a su antojo para conocer tu límite. Te sitúa en tesituras cuanto menos complicadas con el fin de comprobar hasta dónde puedes llegar. Todo el mundo dice, y yo lo corroboro, que de estas situaciones se aprende, uno se hace más fuerte y aprovecha la vida mucho más.
Pero joder (cuidado que yo no digo tacos), ¡Basta ya! Ya me ha puesto a prueba muchas veces, he superado todo hasta hoy, sigo adelante con toda la mierda posible. ¿Por qué sigue tensando la cuerda? Creo que ya he tenido suficiente

martes, 12 de enero de 2010

Daño

- 'Me cuesta entender por qué lo dejaste'
- 'Ya sabes cómo soy, no me puedo permitir el lujo de querer a nadie, porque luego lo paso mal, sufro y yo no estoy preparada para eso'
- '¿Y qué estás haciendo ahora? ¿Acaso no estás sufriendo?'

jueves, 7 de enero de 2010

Nada que yo pueda hacer

Cada día odio más el mundo.

¿Soy tan complicada? ¿Soy tan difícil?

Siempre fui fuerte, de hecho me considero fuerte. Puedo con lo que me echen, aguanto los malos ratos, los nervios, la soledad, la mala compañía, la hipocresía e incluso la chulería. Soy capaz de tragarme todo, absolutamente todo, para ser feliz. Aguanto hasta la saciedad. Y sí, a veces yo ejerzo muchas de esas cosas antes enumeradas ¿quién no? Nadie es perfecto. Pero todo dentro de unos límites.

No me defino como mala persona, ni interesada, ni egoísta, sé que a veces soy un muy inaguantable, pesada y compleja. Pero, insisto, dentro de un límite llamado normalidad.

Hago mi vida, dejo que los demás hagan la suya, tengo mis planes, intento ser autosuficiente, trato de no molestar ni de inmiscuirme, sé el lugar que me corresponde y lo acepto. Y no pido nada más que eso, un trato recíproco.

Todo me satura. La gente se aburre, inventa, difama, es mal pensada y se mete en las vida ajenas. La situación me supera y a veces me entran ganas de rendirme y dejarlo todo, torcer mi camino y hacer otra vida, centrarme en lo importante y dejar apartado durante una larga temporada aquello que me hace feliz pero que a la vez tanto llevaderos de cabeza trae consigo.

Y sí, lo reconozco, esto también es culpa de los exámenes.

martes, 5 de enero de 2010

Filofobia

Y si no sé querer, ¿Qué hago?
Si me he acostumbrado a controlar mis sentimientos, si he establecido unos esquemas mentales en mi vida que son simplemente: hazlosola, todo sola, siempresola, puedocontodoalone, soyautosuficiente, si tengo un seguro a todo riesgo contra el amor y cuando empiezo a sentir algo saltan las alarmas, si soy tan egoísta de no querer hacerme daño y tan generosa de no querer hacer daño a nadie... ¿cómo lo soluciono?
Si sufrí, lloré, lo pasé mal, sentí dolor, me odié a mí misma por querer, y (ahora viene la moñada) me rompieron en mil pedazos... ¿cómo puedo superarlo?

Tengo filias y fobias, como todo el mundo. Y resulta que mi filia eres tú, pero mi fobia es el amor.